6 DE DICIEMBRE: NADA QUE CELEBRAR -MUCHO QUE REIVINDICAR
Este trigésimo cuarto aniversario de nuestra “sacrosanta” Carta Magna viene acompañado de un fuerte olor a cadáver, olor que ni siquiera los políticos del sistema pueden disfrazar con sus cantos de alabanza cuál ambientador de alcanfor.
A la galopante crisis económica y social que vive España, se une el descrédito generalizado de nuestra clase política y por último, aunque no menos grave, una terrible eclosión en forma de amenaza abierta de secesión, fruto de ese gran despropósito desintegrador, discriminador ineficaz y corrupto llamado España de las Autonomías. De todas estas desgracias, nuestro texto básico no es ajeno, más bien diríamos que tiene gran culpa y en algunos la mayor culpa, tal y como veremos a continuación.
Aunque las referencias socioeconómicas en la Constitución no son numerosas y simplemente enunciativas, no podemos dejar de olvidar que el liberalismo siempre trae la consigo de su mano el marxismo, y con ambos, enfrentamiento y pobreza . Por ello, no podemos menos que atribuir su parte de responsabilidad a una Constitución liberal como ésta, que es a todas luces incapaz de respetar los derechos sociales de los españoles.
Mucho menos inocente es nuestra Constitución de ser el escudo perfecto para las fechorías de nuestra putrefacta clase política, parapeto que lo lleva siendo desde los albores de la Transición, y que tuvo como primeros ejemplos al Borbón inquilino de la Zarzuela y al señor Duque de Suárez. La cara verdadera (y dura como el cemento) del primero acaba de ser conocida por los españoles. Al segundo,la Historia pondrá a la altura que se merece, que no es otra que la del estiércol. De aquellos polvos, estos lodos, y por ello no nos extrañemos que tengamos unos gobernantes que son unos vividores y que nuestro sistema diste mucho de ser una democracia para ser un auténtico binomio político y económico que maneja el poder político como si de una finca privada se tratase.
Por último, vamos a dedicar un apartado especial a la “España de las Autonomías” . Es auténticamente repulsivo el presenciar como una Nación de existencia multisecular esté agonizante por culpa del modelo de Estado que sus garantes y protectores le han otorgado. Desde 1978 hemos dado la llave del gallinero al zorro y ahora está a punto de devorar la última gallina. Se han concedido a los separatistas derechos y prerrogativas con la colaboración de todos los gobiernos de la Nación, desde Suárez hasta Rajoy . Por eso tenemos hoy un desafío secesionista en Cataluña y quizá mañana en el País Vasco. Sobre la conciencia de los constituyentes pesará, si desgraciadamente llegase a consumarse, la destrucción de nuestra integridad nacional, con la complicidad de los españoles que allá por 1978 votaron borreguilmente en el plebiscito montado por la UCD a favor de esta calamidad, fuente de nuestras desgracias.
Por todo ello, no hay mejor imagen para reflejar nuestra realidad que la ruptura de la Constitución. Es una realidad, pero también es una necesidad que el texto votado hoy hace 34 años pase a la historia para que nuestra Patria se encamine a un proceso constituyente
en el que se refuerce su integridad como nación, defienda su soberanía frente a órganos supranacionales, acabe con la partitocracia que emponzoña la vida política Nacional y defienda los derechos sociales y políticos del pueblo español. ¡¡NUESTRO FUTURO VA EN ELLO!!