LA HISTORIA PONE A CADA CUAL EN SU SITIO

Publicado en por Urz

LA HISTORIA PONE A CADA CUAL EN SU SITIO

Una gran pena invade a los españoles de hoy desde que el domingo por la tarde “San” Adolfo Suárez ascendió a los cielos (suponemos que serán los cielos de la Democracia, porque de los otros está tan cerca como su amigo Carrillo). La verdad es que el espectáculo fúnebre comenzó algo antes cuando su hijo (ese al que en su día vapuleó Bono para presidir Castilla la-Mancha) anunció que su padre se iba de este mundo irremisiblemente . A partir de ahí el ensalzamiento hiperbólico, las penas irracionales y el espectáculo en prime time ha sido la constante de esta España en la que Suárez está de tan actualidad y no sólo por su muerte, pues los cinco años que el abulense estuvo en la Presidencia del Gobierno han marcado (y mucho) la situación de la España actual.

Sabemos que no es políticamente correcto el atacar a los muertos en cuerpo presente, pero como desde ULTREYA no nos gusta la corrección política, vamos a cantarle las verdades al Sr Duque.

Adolfo Suárez llega a la Presidencia del Gobierno por sorpresa y casi por casualidad. No era el más preparado, ni el más experimentado ni el que, a priori, tenía mejores cartas para un cambio político, pero era el más guapo, era manejable por su limitación formativa y dependencia del cargo político y era “azul”, cosa buena para evitar que se alborotase el gallinero. Ni Fraga, ni Areilza, ni López Bravo cumplían todos esos requisitos, pero Suárez sí. Por ello lo eligieron, para ser un instrumento político que tapase las escuras tramas que entre bambalinas dirigían los destinos de España.

Así pues, Suárez y su jefe Borbón una vez tomado el poder absoluto se dedicarán a poner cara simpática y cubrir con su sonrisa la manipulación que la CIA y el hijoputa de Giscard d Estaing hacían para crear esta “Transición modélica y pacífica”, que en verdad fue desastrosa y sangrienta. La CIA no quería un sistema político a la Italiana con una oposición hegemonizada por el PC y Francia quería un vecino del sur débil, manipulable y humillado. Así se consiguió un sistema bipartidista hegemonizado por el PSOE en la izquierda y una España Autonómica, con un Estado débil y autoacomplejada, contentando así a sus jefes nuestros dos “héroes”. Para conseguir todo esto, el dúo de la sonrisa y la simpatía perpetua traicionaron aquello que habían jurado y no les importó tener cien muertos del terrorismo separatista y de extrema izquierda por año, con humillación de las víctimas y el Estado; ni tenderle la mano a lo peor del separatismo; ni reprimir a sus antiguos camaradas salvajemente, en lo que destacó el siniestro Ministro del Interior Juan José Rosón; ni dar por perdida la batalla ideológica frente a la izquierda y el separatismo , gestando ese eterno complejo de ilegitimidad que tienen en España todos los políticos que no comulgan con dicho ideario. Cuando el trabajo sucio ya estaba hecho y la sonrisa de Suárez ya no era necesaria, le metieron una patada en el culo con la complicidad del Borbón. Hasta el último día de su consciencia (que no de su vida) no se explicó el porqué de dicho trato, pero la explicación es muy sencilla. El Sr duque fue un Traidor, y como tal cuando no es necesario es eliminado, pues si ha traicionado al primigenio señor… ¿quién garantiza que no traicionará al segundo?.

Ahora vendrá una cascada de dedicatorias de calles y honores, pero tarde o temprano la Historia pondrá a Suárez, al Borbón y a todos aquellos que han destruido y traicionado a España donde se merecen…¡¡El el Fango!!

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post