FÚTBOL, POLÍTICA, UN MINDUNDI Y OTRAS LINDEZAS

Publicado en por Urz

FÚTBOL, POLÍTICA, UN MINDUNDI Y OTRAS LINDEZAS

La complicada relación entre el fútbol y la política ha estallado como un volcán en las tierras galaicas. Curiosamente, el jaleo no ha sido esta vez ni en Barcelona, ni en San Sebastián ni en Bilbao, sino en Vigo. Algo que debería de ser de lo más común en el mundo del fútbol como es un cambio de entrenador, se ha convertido en un tsunami de consecuencias impredecibles, que puede llevar al traste la imagen de una institución con 90 años de historia.

Todo comenzó el lunes, cuando el Celta destituye al hasta entonces entrenador Paco Herrera y decide que su sustituto sea Abel Resino. Como es habitual en los tiempos actuales, el toledano trae consigo a sus colaboradores, entre los que está Salva Ballesta. De sobra son conocidas las ideas políticas del ex-delantero de Málaga o Atlético de Madrid, de claro carácter patriótico y muy políticamente incorrectas; Ideas que indignan a la escoria que puebla la grada de Fondo de Balaídos y que se llama Celtarras. De inmediato, se organiza en las redes sociales un movimiento encabezado por los más radicales para impedir que Salva llegue a la entidad de Vigo. Este movimiento, aunque minoritario, es de gran peligrosidad y conflictividad, lo que hace que el presidente, Carlos Mouriño, se “cague por la pata abajo” y decida que Salva no va a ser el segundo entrenador. Abel consuma la traición aceptando la criba de su colaborador y se desencadena la tragedia. La noticia corre como ríos de pólvora por toda la España futbolística, dejando en un mal lugar al Celta y sobre todo a su presidente. Salva, que no es de los que se callen, recorre los medios deportivos denunciando su discriminación, y para completar el cuadro, el Presidente Mouriño declara que “Institucionalmente no queríamos a Salva”. La situación actual es de un entrenador tocado desde su llegada al banquillo, un equipo en puestos de descenso, una afición dividida, un trabajador discriminado y una ola de odio hacia uno de los clásicos de primera división. Para entender mejor toda esta vorágine, conviene que estudiemos detenidamente a los “actores de la película” y sus circunstancias.

Primero: Los Celtarras y demás grupos adláteres son una minoría entre la afición del Celta, pero muy combativa, ruidosa y peligrosa. Son un grupo violento que lleva 25 años anidando en el Fondo de Balaídos sin que ninguna directiva haya tenido valor (o ganas) de cortarlos de raíz. Ahora, tienen pensado lanzar su ataque final al poder con su golpe de efecto en este affaire.

Segundo: Las relaciones entre Salva Ballesta y parte de la afición de Balaídos nunca fueron buenas, claro que no es de extrañar si te cantan cosas como esta:

http://www.youtube.com/watch?v=Jik-lsw_mcs

De hecho, yo jamás hubiese ido a un club en el que sus aficionados me tratan así.

Tercero: Que decir de Carlos Mouriño y de su papelón. Desde que llegó al club en el 2006 podemos calificar su gestión como un notable en lo económico, un suficiente raspado en lo deportivo y un suspenso clamoroso en la comunicación y área social. Persona tendente a ser manipulada por los que lo rodean, ha quedado como el gran mindundi del culebrón.

Cuarto: No sabemos cuál será el resultado final de Abel Resino, pero no se conoce a señor que traicione a su escudero.

Quinto: Que decir de la afición celtista, que dividida, odiada en media España y con peligrosos conatos de violencia, va a tener que remar con un sanbenito, que ganado a pulso por una minoría, la lastrará en su conjunto.

Tristes días los que se viven por Balaídos…

Publicidad

Etiquetado en Separatismo, Futbol

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post